El sorgo argentino gana más protagonismo en China y abre nuevas oportunidades de exportación
El sorgo argentino se posiciona como uno de los cultivos con oportunidades de crecimiento en el comercio agrícola con China. La demanda del país asiático, uno de los principales compradores mundiales de granos destinados a la alimentación animal, representa una oportunidad para ampliar las exportaciones nacionales y diversificar los productos agroindustriales que llegan a ese mercado.
La relación comercial entre ambos países ya muestra resultados significativos. Durante 2024, las exportaciones argentinas de sorgo hacia China alcanzaron casi 257 millones de dólares, un incremento del 22% respecto de 2023. Entre enero y agosto de 2025, los envíos sumaron 260,2 millones de dólares, superando el valor registrado durante todo el año anterior, según datos publicados por AgroLatam.
De cara a la campaña 2026/2027, las perspectivas del sector están vinculadas tanto a la capacidad productiva argentina como a la evolución de la demanda internacional. China busca diversificar sus proveedores de granos, en un escenario de cambios en el comercio global y competencia entre países exportadores. Brasil también comenzó a recuperar su participación en este mercado, lo que plantea nuevas oportunidades y desafíos para la producción argentina.
El sorgo tiene una presencia importante en distintas regiones productivas del país, especialmente en Santa Fe, Córdoba, Buenos Aires, Santiago del Estero y Entre Ríos. Su capacidad de adaptación a condiciones de menor disponibilidad de agua lo convierte en una alternativa para los productores que buscan diversificar cultivos. Además, la actualización de las normas argentinas de comercialización apunta a mejorar los estándares de calidad y responder a las exigencias de los mercados internacionales.
En este contexto, China continúa siendo un destino estratégico para el desarrollo exportador del sorgo argentino. La posibilidad de ampliar los envíos dependerá de la competitividad de los precios, la disponibilidad de producción y el cumplimiento de los requisitos sanitarios y comerciales. Para Argentina, consolidar su presencia en el mercado chino permitiría fortalecer una actividad que genera divisas y ampliar los vínculos agroindustriales entre ambos países.