El hanfu, la ropa tradicional que hoy mueve una industria multimillonaria en China
Durante décadas, la moda global miró hacia Occidente para definir tendencias. Sin embargo, en los últimos años Asia comenzó a protagonizar un fenómeno propio del que China no se ha quedado afuera: el regreso del hanfu, la vestimenta tradicional del pueblo han, que hoy no solo representa un símbolo de identidad cultural, sino también uno de los negocios más dinámicos de la industria de la moda del país.
En 2025, solo el condado de Caoxian, en la provincia de Shandong, generó ventas superiores a los 13.000 millones de yuanes (unos 1.900 millones de dólares) gracias a la producción y comercialización de estas prendas, consolidándose como la capital del hanfu en China.
Qué es el hanfu
A diferencia de un simple traje tradicional, el hanfu es un sistema de indumentaria con más de dos mil años de historia cuya estética fue evolucionando junto con las distintas dinastías chinas. Su diseño se basa en una silueta fluida que privilegia el movimiento y la caída natural de las telas. Los cuellos cruzados, conocidos como jiaoling youren, siempre se cierran de izquierda a derecha; las mangas, generalmente largas y amplias, generan una sensación de ligereza, mientras que las cintas sustituyen a botones o cierres visibles, reforzando una imagen elegante y armónica.
Las faldas largas, como la mamianqun (una de las más populares en la actualidad), conviven con túnicas superpuestas que crean volumen sin perder sofisticación.
Los tejidos y los bordados también cumplen un papel central. Motivos florales como las peonías y los lotos, aves como las grullas, dragones, fénix o nubes estilizadas no son simples elementos decorativos: cada uno transmite deseos de prosperidad, longevidad, sabiduría o buena fortuna.
Los colores responden igualmente a una tradición centenaria. El rojo continúa asociado con la felicidad y las celebraciones; el azul y el verde evocan la naturaleza; mientras que el dorado y los tonos intensos suelen reservarse para diseños inspirados en la realeza o en ceremonias especiales. Hoy, muchos diseñadores reinterpretan estos códigos utilizando telas más livianas, nuevos acabados y técnicas de confección contemporáneas sin alterar la esencia de la prenda.
El interés de los jóvenes por China
Tal como ha pasado con los kimonos japoneses y con el hanbok coreano, el resurgimiento del hanfu está impulsado principalmente por los jóvenes, que encontraron en esta estética una forma de expresar orgullo por su patrimonio cultural. Lejos de quedar limitado a museos o reconstrucciones históricas, el hanfu forma parte de festivales, bodas, sesiones fotográficas, parques históricos, producciones audiovisuales y redes sociales. Plataformas como Douyin (la versión china de TikTok) y Xiaohongshu multiplicaron la popularidad de estas prendas, donde influencers especializados muestran combinaciones, accesorios, peinados tradicionales y formas de adaptar el hanfu a un estilo de vida contemporáneo.
Ese entusiasmo también llegó a las universidades. Varias instituciones comenzaron a abandonar parcialmente las tradicionales togas occidentales para incorporar diseños inspirados en el hanfu durante las ceremonias de graduación. Fabricantes de Caoxian desarrollaron modelos especiales junto a distintas casas de estudio, como la Universidad Juvenil de Ciencias Políticas de Shandong, cuya indumentaria toma como referencia la dinastía Ming e incorpora una falda mamianqun, un cuello bordado con motivos de nubes y detalles propios del campus universitario. Universidades como Tsinghua y Shandong siguieron el mismo camino, sumando nudos chinos, bordados tradicionales y símbolos institucionales a sus vestimentas académicas.
El interés también llegó a los extranjeros que visitan China y quieren vivir una experiencia con trajes tradicionales. Sin embargo, no es algo que ocurra solamente dentro del país, un ejemplo de esto es lo que ocurrió con la famosa campera Tang. El fenómeno forma parte del llamado guochao o "China chic", un movimiento que busca reinterpretar elementos tradicionales desde una mirada contemporánea.
Detrás de esta tendencia existe una potente estructura industrial. Caoxian concentra aproximadamente la mitad de toda la producción nacional de hanfu, alberga más de 2.800 empresas y genera empleo directo para unas 100.000 personas. Su crecimiento se explica por la integración entre talleres textiles, diseñadores, fabricantes de accesorios, logística y plataformas de comercio electrónico, que permiten responder rápidamente a una demanda en constante expansión.
Con información de Xinhua, CGTN y Descubriendo China.