El tradicional plato chino que combina historia con uno de los tés más famosos del país
Si bien el té suele asociarse principalmente con una bebida, en China también ocupa un lugar particular dentro de la cocina. Uno de los ejemplos más representativos son las gambas salteadas con té Longjing, un plato tradicional de Hangzhou que combina los productos del mar con las hojas de una de las variedades de té verde más reconocidas del país. La preparación busca equilibrar la frescura y delicadeza de las gambas con el aroma sutil de las hojas, dando como resultado sabores ligeros y un final limpio.
La importancia del plato trascendió incluso las mesas familiares y los restaurantes de Hangzhou. En 1972, durante la histórica visita del presidente estadounidense Richard Nixon a China, el primer ministro Zhou Enlai ofreció un banquete en la ciudad en el que las gambas con té Longjing formaron parte del menú. La elección reflejaba el valor de esta preparación como uno de los símbolos de la identidad gastronómica local.
Su origen, sin embargo, está rodeado por una conocida leyenda vinculada al emperador Qianlong, de la dinastía Qing. Según el relato, durante uno de sus viajes de incógnito por Hangzhou probó té Longjing recién preparado en la casa de un agricultor y quedó tan impresionado que decidió guardar algunas hojas. Más tarde, al cenar en un restaurante, pidió que las utilizaran para preparar otra taza. Cuando el camarero descubrió accidentalmente parte de su vestimenta imperial, comprendió que estaba frente a una figura de gran importancia y rápidamente alertó al dueño del establecimiento.
Los nervios habrían provocado entonces un error que terminaría convirtiéndose en tradición. El cocinero, que preparaba gambas en ese momento, confundió las hojas de té con cebolletas picadas y las incorporó directamente a la sartén. Lejos de arruinar la preparación, el Longjing aportó un aroma delicado y un sabor que sorprendió al emperador. Así, de acuerdo con la leyenda, habría nacido uno de los platos más conocidos de Hangzhou.
Más allá de cuánto haya de historia y cuánto de mito en ese relato, las gambas con té Longjing forman parte del patrimonio culinario de una ciudad con más de 2200 años de historia. La gastronomía de Hangzhou se distingue por privilegiar sabores frescos y ligeros, texturas delicadas y el respeto por las características naturales de cada ingrediente. En ese contexto, la particular combinación de té y gambas muestra cómo una comida puede convertirse también en una puerta de entrada a la historia, las tradiciones y la cultura china.
Con información de CGTN.