Quién es Maxi Benatti, el argentino que hoy es un referente del intercambio cultural con China
Cuando habla de China, Maximiliano Benatti no puede ocultar el entusiasmo. En el aula, mientras reparte sonrisas a sus estudiantes, recuerda que todo empezó con una simple curiosidad: “Al principio, los caracteres chinos eran para mí como ‘cuadrados’. No imaginaba que detrás de esos símbolos se escondiera una cultura tan extensa y profunda”, cuenta. Hoy, ese interés inicial se transformó en una vocación que lo llevó a convertirse en profesor de Educación Internacional del Chino en la Universidad Normal de Changchun y en una figura clave del intercambio cultural entre Argentina y el gigante asiático.
Originario de Argentina, Maxi (como lo llaman con cariño sus estudiantes) encontró en la enseñanza un espacio de diálogo intercultural permanente. En sus clases, los alumnos pueden preguntar en cualquier momento y participar activamente; la comunicación entre culturas es, de hecho, uno de los temas que más apasiona al docente. “Intento combinar mis experiencias de vida con una mirada contemporánea. En tiempos de inteligencia artificial, quiero ofrecer perspectivas que ayuden a comprender el idioma y la cultura desde enfoques nacionales, regionales y personales”, explica.
Su travesía con el mandarín comenzó en 2009, cuando se inauguró el primer Instituto Confucio de Argentina, creado por la Universidad de Jilin y la Universidad de Buenos Aires. Para entonces ya tenía un buen trabajo, pero dedicó horas y horas a entender aquellos caracteres que lo intrigaban. Ese camino despertó un interés profundo por la historia, la sociedad y las tradiciones chinas.
El gran punto de inflexión llegó en 2014, cuando obtuvo una beca para estudiar en la Universidad de Jilin. Decidido a perseguir su sueño, se mudó a China y allí completó una maestría en Educación Internacional del Chino y un doctorado en Lingüística y Lingüística Aplicada, convirtiéndose en uno de los talentos destacados del “Programa de Nueva Sinología”.
Vivir en China cambió su vida. No solo fue testigo del acelerado desarrollo del país, sino que también descubrió un legado cultural milenario, amistades profundas y una calidez humana que lo hizo sentir parte de un segundo hogar. Con el tiempo, Maxi se transformó en un auténtico “conocedor de China”.
En 2019, impulsado por su deseo de derribar prejuicios y mostrar una imagen real y cotidiana del país, lanzó la cuenta bilingüe de WeChat “Maxi aprende chino”. También abrió perfiles en redes sociales internacionales donde comparte videos e historias sobre costumbres, festividades, objetos tradicionales y experiencias de vida con un enfoque etnolingüístico.
En 2025, ya como profesor de tiempo completo en la Universidad Normal de Changchun, Maxi se involucró en nuevos proyectos académicos: colabora en la elaboración de materiales didácticos de chino para hispanohablantes y trabaja en la escritura de un libro destinado a presentar textos antiguos chinos a lectores extranjeros. El desafío lo entusiasma, especialmente porque considera que los clásicos, como Las Analectas de Confucio, contienen enseñanzas universales. “Cada frase encierra sabiduría. No es solo cultura china: es algo que el mundo entero debería conocer”, afirma.
Con información de Xinhua.