China y América Latina: el “hilo” histórico que anticipó la globalización
La relación entre China y América Latina no es un fenómeno reciente, sino que tiene raíces profundas en la historia global. Así lo planteó el historiador Mariano Bonialian, investigador del CONICET y doctor por el Colegio de México, durante su exposición “Mirar hacia China: América Latina y sus vínculos con la historia moderna” en el Centro de Estudios de Argentina-China (CEACh).
En su análisis, Bonialian reconstruyó el papel central que tuvo el comercio asiático durante la época virreinal. Lejos de la narrativa tradicional centrada en Europa, explicó que el eje económico del Imperio español se desplazó hacia América, particularmente a Nueva España, actual México. Desde allí se articulaba un circuito que conectaba China, Filipinas y América del Sur, incluyendo territorios como Lima y Buenos Aires.
Uno de los aportes más relevantes de su investigación es el rol de la seda china en este sistema. No se trataba solo de productos terminados, sino de grandes volúmenes de seda cruda que llegaban a América. Este insumo permitió el desarrollo de una industria textil local en ciudades como Puebla y Ciudad de México, evidenciando un temprano proceso de industrialización regional impulsado por China.
El eje de este intercambio fue el Galeón de Manila, una ruta marítima que unía Asia con América. Allí, el llamado “hilo chino” funcionaba como motor económico: comerciantes novohispanos preferían esta materia prima por su menor costo y mayor calidad frente a la española. A cambio, la plata extraída de minas como Potosí y Zacatecas fluía hacia Asia, consolidando un circuito económico transcontinental.