El avance de los autos chinos en Argentina: qué hay detrás del fenómeno
La presencia de vehículos chinos en Argentina atraviesa una nueva etapa de expansión, impulsada tanto por el desarrollo alcanzado por la industria automotriz del gigante asiático como por las actuales condiciones de apertura económica del mercado local. José María Resiale, especialista en estudios chinos e investigador de la industria automotriz, explicó que las marcas provenientes de China lograron mejorar su competitividad no solamente en términos de precio, sino también de tecnología, calidad y confort, como resultado de un proceso de transformación que se aceleró durante el siglo XXI.
Actualmente, marcas como BYD, BAIC, Chery, Haval, Jetour y Geely amplían su presencia en Argentina, mientras que nuevos desembarcos, como el de Lynk & Co, incrementan la oferta disponible. A este escenario se suma el proyecto anunciado por Omoda & Jaecoo, pertenecientes al Grupo Chery, para instalar una planta de ensamblaje en el país. Para Resiale, una de las principales fortalezas de China está en su capacidad de innovación y producción a escala, especialmente en un sector que atraviesa un cambio de paradigma hacia los vehículos eléctricos, inteligentes y autónomos.
El avance de la electromovilidad aparece, además, como un terreno con potencial para profundizar la relación entre Argentina y China. El país asiático ocupa una posición destacada en la fabricación de componentes fundamentales para vehículos eléctricos, particularmente en baterías de litio ferrofosfato (LFP), con compañías como CATL y BYD. Argentina, por su parte, cuenta con importantes recursos de litio y podría aprovechar esa complementariedad para atraer inversiones y aumentar el valor agregado local. Según Resiale, esto permitiría impulsar proyectos conjuntos entre compañías chinas, empresas argentinas, universidades y el Conicet, favoreciendo la investigación y la transferencia tecnológica.
Sin embargo, el especialista advirtió que la transición argentina hacia la electromovilidad probablemente avance a un ritmo más lento que en otras economías. La necesidad de desarrollar infraestructura, la disponibilidad local de petróleo y la existencia de una industria de biocombustibles podrían llevar a una convivencia prolongada entre vehículos eléctricos, híbridos enchufables, híbridos y modelos con motores de combustión interna. En este contexto, las políticas públicas serán determinantes para definir hasta qué punto el desembarco de automotrices chinas se convierte también en una oportunidad para desarrollar capacidades productivas locales.
El fenómeno también deberá analizarse dentro de la integración automotriz entre Argentina y Brasil y del esquema del Mercosur. Resiale señaló que Brasil comienza a consolidarse como una base productiva para automotrices chinas que buscan abastecer al mercado sudamericano, favorecido por su escala y sus incentivos a la inversión y a la investigación.
Con información de Xinhua.