Año del Caballo en Buenos Aires con aroma a Oolong

El hotel Park Tower celebró el Año Nuevo Chino con una ceremonia tradicional guiada por una especialista, degustaciones de tés premium y un buffet inspirado en Asia que combinó simbolismo, alta gastronomía y hospitalidad cinco estrellas.
Comunidad02 de marzo de 2026News ArgenChinaNews ArgenChina

El silencio, el vapor ascendiendo desde el cuenco y el perfume del Oolong marcaron el pulso de una celebración distinta en la Ciudad de Buenos Aires. El Park Tower, a Luxury Collection Hotel, Buenos Aires recibió el Año Nuevo Chino con una ceremonia del té que puso en primer plano tradición, simbolismo y lujo contemporáneo, en el marco del Año del Caballo.

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La experiencia fue guiada por la sommelier Carolina Chiu, especialista en cultura del té chino, quien diseñó un recorrido sensorial que fue mucho más allá de la degustación. El eje estuvo en comprender cómo el método de preparación transforma el perfil de cada hebra y resignifica el ritual.

Oolong, té blanco añejado y el arte del gongfucha

Uno de los protagonistas fue el Oolong de alta montaña Alishan 2025, presentado en versión cold brew embotellada (inspirada en el servicio del vino) y en preparación caliente al estilo gongfucha, método tradicional chino que prioriza la repetición de infusiones cortas para revelar matices progresivos. Su perfil fresco y luminoso dialogó con el espíritu de renovación que propone el Año Nuevo Lunar.

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En contraste, el Lao Bai Cha 2022, té blanco añejado de Fujian, ofrecido en formatos frío y caliente, aportó profundidad y evolución aromática. Su carácter evocó la memoria y la integración del pasado en el nuevo ciclo, un concepto central en la cosmovisión oriental.

Durante la ceremonia, el cuenco circuló como símbolo de encuentro y contemplación, reforzando la idea de pausa y conexión. Cada servicio estuvo acompañado por una contextualización histórica y cultural que permitió a los invitados entender el té como una práctica social y espiritual, no solo gastronómica.

Un buffet con guiños a Asia y sello de alta cocina

Mientras el ritual avanzaba, el St. Regis Restaurant desplegó un buffet especialmente diseñado para la ocasión, con un diálogo equilibrado entre sabores locales y técnicas inspiradas en Asia.

En la mesa dulce se destacaron mini alfajores de cacao con toffee salado perfumado con cinco especias chinas, macarons de lichi y frambuesa, madeleines de frambuesa y té verde, cheesecake de maracuyá y jengibre fresco, marquise de naranja con anís estrellado y clásicas galletas de la fortuna.

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La propuesta salada incluyó mini Rogel de crema de hongos y aceite de sésamo, finger sándwiches de pan de carbón activado con salmón ahumado y pepino, bruschettas con bocconcino y albahaca thai, arrolladitos primavera con salsa de ciruelas y brioche con jamón crudo y pepinillos agridulces, entre otras piezas de pastelería y finger food.

El resultado fue una experiencia curada donde cada detalle, desde la selección de hebras hasta la vajilla y el maridaje, construyó una narrativa coherente sobre el lujo como espacio de encuentro cultural.

El simbolismo del Caballo y el lujo como experiencia cultural

Como cierre, los invitados recibieron galletas con forma de caballo, un guiño directo al signo que rige el nuevo ciclo. En la tradición china, el Caballo simboliza energía, movimiento y prosperidad, valores asociados a los comienzos y a la expansión.

Más que un evento puntual, la propuesta reafirmó una tendencia en la hotelería premium: integrar cultura y storytelling a la experiencia gastronómica. En este caso, el ritual del té funcionó como puente entre Oriente y Occidente, demostrando que el lujo contemporáneo también se mide en profundidad simbólica y en la capacidad de generar momentos memorables.

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