De qué trata "Los caminantes de la calle", la nueva película de Juan Martín Hsu
El director argentino de ascendencia taiwanesa Juan Martín Hsu regresa al cine con Los caminantes de la calle, una película que, aunque adopta la forma de un policial inspirado en hechos reales, mantiene intactas las preocupaciones que atraviesan toda su filmografía: la migración, la identidad y las complejas experiencias de las comunidades chinas en América Latina.
Los caminantes de la calle, protagonizada por Victoria Almeida, Andrés Alberto Tan He, Yuchen Che, Chien Min Lee, Yam Pin Kon y Emilio Chau Chiu, llega a los cines el 4 de junio. Una propuesta que combina suspenso, investigación y una mirada profundamente humana sobre la migración china en América Latina.
De qué trata la película
La historia se basa en una investigación judicial realizada en Mendoza en 2010 sobre actividades vinculadas a la mafia china. Sin embargo, para Hsu el interés nunca estuvo únicamente en el aspecto criminal. El realizador encontró en el caso una oportunidad para profundizar en los cruces culturales y lingüísticos que se producen cuando distintas comunidades intentan comprenderse.
“Más allá de la mafia china en sí, estaban estas escuchas telefónicas, la conexión intercultural del fiscal argentino con la policía china y esos cruces idiomáticos”, explicó el director. En su mirada, la investigación tenía algo particular: los protagonistas no eran policías armados, sino funcionarios que dependían de la palabra y de la traducción para avanzar en el caso.
La película amplía el foco cuando una fiscal argentina solicita la colaboración de un traductor oficial chino. A partir de allí, el relato incorpora las historias personales de migrantes, traductores y miembros de la comunidad china, alejándose de los estereotipos habituales.
En términos cinematográficos, Hsu reconoce la influencia del cine policial hongkonés de los años noventa y principios de los 2000. Títulos como Infernal Affairs, Election y Sparrow sirvieron como referencia para la puesta en escena, la fotografía y la construcción de la atmósfera.
La producción se filmó entre Mendoza y Lima, una decisión que permitió recrear distintos escenarios vinculados a la trama sin afrontar costos imposibles para una producción independiente. El resultado, según el propio director, fue una película que se fue descubriendo durante el rodaje y el montaje.