Un joven argentino que une a China y Argentina a través del wushu
En el marco de los festejos por el Año Nuevo chino en la ciudad de Buenos Aires, un nombre propio sintetizó el espíritu de integración entre Argentina y China: Marcos González.
Con apenas 14 años, el joven se ha convertido en una de las caras visibles del Club Argentino de Wushu, donde entrena desde hace una década bajo la dirección de su fundadora, Chen Min.
El wushu —arte marcial chino milenario y deporte moderno— combina técnicas de combate, respiración, equilibrio y filosofía oriental. Para Marcos, comenzó como una actividad recreativa, pero hoy es un proyecto de vida. “Mi rutina es básicamente ir todos los días”, explica. Ya no entrena solo por diversión, sino por salud y formación a largo plazo, y también en su rol de instructor de alumnos más pequeños.
Su historia transcurre en el barrio porteño de La Paternal, en un hogar que fusiona mate y fútbol con gastronomía y símbolos de la cultura china. Su hermana estudia en la Universidad Nacional de La Plata, mientras que él acumula medallas y recuerdos de exhibiciones en celebraciones como la Fiesta de la Primavera, uno de los eventos más significativos para la comunidad china en Argentina.
Durante la última celebración en Plaza Parques Nacionales, el club presentó exhibiciones de wushu, taichí y bagua, además de la forma “San Jie Gun”, el tradicional palo de tres secciones. Para Marcos, el momento más importante ocurre arriba del escenario: observar al público sorprendido y entusiasmado.
Con información de Xinhua.