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Saberes médicos entre Occidente y Oriente

Salud Florencia Incaurgarat
medicina

Si bien desde este lado del planeta pueda resultarnos extraño, la integración entre la “medicina occidental” (西医 Xīyī) y la “medicina china” (中医Zhōngyī) tiene una extensa trayectoria y se encuentra ampliamente difundida en China. Con una larga historia de encuentros y desencuentros que se profundizó a partir del siglo XIX con las “Guerras del Opio”, ambos sistemas médicos han sabido aprender el uno del otro, ofreciendo a los ciudadanos chinos una amplia gama de prácticas y métodos para dar respuesta a sus problemas de salud. 

 Mao Zedong, consideraba a la medicina china como su “gran tesoro nacional”. Desde su llegada al poder, la política nacional china apeló a la integración de ambas medicinas sin descuidar su saber médico tradicional. Desde ese entonces, son numerosos los casos en los cuales se han utilizado de forma conjunta ambos modelos médicos. Esta convivencia, puede verse en dos planos. Por un lado, en el estatal y de formulación de políticas públicas a nivel nacional e internacional, como ha sido recientemente el tratamiento combinado para pacientes leves y moderados de Covid-19. Por otro lado, la utilización de ambas medicinas puede verse también en el plano cotidiano, a partir de la misma experiencia de los usuarios/pacientes. En este sentido, suelen realizar una apropiación no contradictoria de uno u otro modelo médico dependiendo del tipo de padecimiento. 

Esta elección complementaria tiene una serie de fundamentos, los cuales se encuentran sumamente difundidos tanto en China como en sus comunidades de ultramar en diferentes contextos migratorios. De forma resumida, estos suelen ser los siguientes:

 -La medicina occidental actúa rápido, la medicina china, lento. 

 西医快,中医慢 Xīyī kuài, Zhōngyī màn

-La medicina china trata la raíz, la medicina occidental, las ramificaciones. 

中医治本,西医治标 Zhōngyī zhìběn, Xīyī zhìbiāo 

-La medicina occidental frecuentemente tiene efectos secundarios, la medicina china, no. 西医常有副作用,中医没有副作用 Xīyī cháng yǒu fùzuòyòng, zhōngyī méiyǒu fùzuòyòng

-La medicina occidental es mejor para enfermedades agudas, la medicina china, para enfermedades crónicas. 西医急性病好,中医慢性病好 Xīyī jíxìngbìng hǎo, zhōngyī mànxìngbìng hǎo.


 Siguiendo estos preceptos, los ciudadanos chinos suelen preferir la “medicina occidental” para emergencias y el tratamiento de enfermedades agudas, por considerarla de acción más veloz, aunque pueda generar efectos secundarios no deseados. Así, mientras que la 西医 es considerada “buena” para encontrar soluciones rápidas, la 中医es más lenta, pero más efectiva. De esta manera, existe un amplio consenso sobre el hecho de que la primera no es adecuada para tratar ciertas enfermedades, salvo las agudas, como pueden ser patologías cardiovasculares, tuberculosis, hepatitis, cáncer, fracturas, problemas digestivos graves, entre otros.

Por el contrario, se considera que la segunda es adecuada para la fase de recuperación/rehabilitación y como método de prevención y promoción de la salud, así como para el tratamiento de enfermedades crónicas. Del mismo modo, se suele utilizar de forma complementaria para contrarrestar los efectos secundarios producidos por su contraparte “occidental” (como un tratamiento quimioterápico, por ejemplo). En este sentido, la oriental produciría mejoras en el sistema inmunitario, efectos antivirales y antiinflamatorios, alivio del dolor, equilibrio entre cuerpo y mente, entre otros beneficios posibles.

Como vemos, ambas terapias tienen sus ventajas y desventajas, pero por lo general, en la búsqueda de una respuesta rápida, los servicios biomédicos son los más demandados. En este sentido, las generaciones más jóvenes suelen preferir la “occidental”, en parte debido a esta mayor velocidad de sus efectos en comparación a la más lenta asiática. Esta diferencia generacional se ve cada vez más acentuada debido al vertiginoso ritmo de vida actual, tanto de los migrantes como de sus compatriotas en su tierra natal. 

Pero, a diferencia de lo que se podría presuponer, los chinos no suelen ver este desbalance en la elección de las medicinas como una amenaza para el futuro de su “tesoro nacional”. Esto radica en que, más allá de las razones antes mencionadas sobre los beneficios que brinda, la tradicional tiene alta efectividad en algunas patologías. 

En este sentido, a diferencia de muchos otros países, China es un ejemplo en la forma en que ha sabido preservar y fortalecer los saberes locales.  Aunque la “medicina occidental” pueda ser el servicio más demandado en la actualidad, tanto el gobierno como los ciudadanos chinos supieron integrar y maximizar las potencialidades de cada modelo médico. Como vemos, la imagen preconcebida de la “medicina tradicional” con la “medicina moderna” como entidades separadas, no es más que otra muestra de todo lo que podemos aprender de China. 

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