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El arte de sanar con los caballos

Elena Cataldi, Fundación Equinoterapia del Azul

Argentina Robustiano Pinedo

Cuando nació su hijo le dijeron que no iba a poder caminar, pero su vida cambió con la equinoterapia y ahora ayuda a más de 90 chicos con distintas discapacidades.

Elena Cataldi nació en el norte de la Argentina, en la provincia de Salta, a 1.600 kilómetros de Buenos Aires. Desde chica estuvo en contacto con la naturaleza y en especial con su pasión: los caballos. Es que en Salta todavía se mantiene viva la tradición del gaucho argentino, que tuvo su máximo exponente en la figura del héroe salteño de la independencia americana: Martín Miguel de Güemes, aliado de San Martin, Belgrano y Bolivar en la emancipación del continente del imperio español. Hasta el día de hoy, en una de las mayores concentraciones equinas del planeta, más de 7.000 jinetes rinden sus honores al general Güemes en un desfile multitudinario, todos los 17 de junio. Cuando tenía 6 años y desfilaba entre los gauchos etiquetados con sus ponchos rojos tradicionales, Elena Cataldi, todavía no imaginaba que su vida estaría tan vinculada a los caballos. Pero en ese vínculo encontró su vocación y gracias a eso, decenas de chicos con capacidades diferentes cambiaron sus vidas para siempre gracias a la equinoterapia.

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Todo comenzó con el nacimiento de su hijo menor, en el año 2000. Le habían diagnosticado que no iba a poder desarrollarse lo suficiente como para poder sostener su cabeza y que no soñaran con la posibilidad de que pueda algún día caminar. Le daban unos pocos años de vida. Hoy Panchi tiene 20 años y anda a caballo todos los días. "Los médicos no podían creer lo que había pasado. Sabían de los beneficios de la equinoterapia, pero no podían creer los resultados que veían en Panchi". Desde entonces decidió que quería trabajar de eso, para que otros chicos pudieran también alcanzar esos beneficios. “El movimiento tridimensional del caballo hace simular muy bien el movimiento natural del cuerpo humano cuando camina y es un excelente ejercicio para chicos con capacidades diferentes”, explica. Pero lo que no se puede explicar científicamente es la amistad entre los caballos y los chicos y ahí radica la magia del tratamiento.

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Así nació la idea de crear la Fundación Equinoterapia del Azul, que se dedica a la rehabilitación de personas con diferentes patologías mediante el uso terapéutico del caballo. Atienden a niños y niñas con parálisis cerebral, autismo y otras discapacidades severas, que en su mayoría pertenecen a familias en situación de riesgo social. Por su trabajo fue seleccionada en 2013 entre los 8 Abanderados Solidarios de la Argentina. 

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“Uno de mis primeros pacientes era un chico de 3 años con autismo muy especial. Pero cuando subió al caballo empezó a largar carcajadas en su primer día de terapia. Me emocionó mucho y nunca lo voy a olvidar porque era la primera vez que sus padres lo escuchaban reír. La alegría de esos padres y ser testigo de algo tan poderoso es algo que me movilizó y que me enseñó que estábamos transitando el camino correcto”, cuenta Cataldi a AC News que la visitó en su casa, a las afueras de la ciudad de Salta. Panchi juega en el corral con los caballos y con una llama blanca que bautizaron Yamila y es la mascota preferida de la familia. "La equinoterapia mejora muchísimo su autonomía e independencia. Además, el poder andar a caballo les genera una  gran motivación", explica Elena.

Desde la fundación impulsó en 2016 la Ley provincial de Equinoterapia, para que las obras sociales cubran el tratamiento de los niños y niñas de Salta y gracias a su ejemplo, más de 200 centros de equinoterapia de todo el país impulsan ahora la Ley Nacional de Equinoterapia, para que en todo el territorio nacional puedan acceder a los beneficios de la terapia, que hoy cambia la vida de cientos de chicos y en el cual la Argentina es un referente internacional. En el primer año, en 2005, había sólo 12 chicos en la fundación y contaban con tres profesores, incluida Elena. Hoy son 98 pacientes y un equipo de 28 profesionales y 50 voluntarios. “La vida me sorprendió y pude transformar una situación de vida difícil, en un montón de cosas buenas. Pero la gratificación está en las sonrisas de los chicos. Es algo muy poderoso”, explica Elena.

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"Si ustedes creen en sus hijos, ellos van a poder", es el primer consejo que reciben los padres que llevan sus hijos a equinoterapia. “A mí los chicos con dificultad me enseñan todos los días a seguir adelante, a no bajar los brazos ni a quedarme en la dificultad. Siempre se pueden hacer cosas, siempre se puede mejorar”, sostiene Cataldi, que es ingeniera agrónoma.

“Trabajamos mucho con los padres, porque llegan devastados después de recibir un diagnóstico médico poco alentador. Pero tratamos de que se enfoquen en lo positivo, porque no está todo escrito si hay esperanza. Nunca está todo dicho. Las situaciones, en mi experiencia, pueden revertirse si tenemos una mirada positiva y creemos en que podemos cambiar esa realidad. Es muy importante tener fe en que se puede”, dice Cataldi, de 43 años y madre de tres chicos y optimista por naturaleza. La vida le demostró que “no está todo dicho y que lo imposible, también puede suceder”. 

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“La pandemia nos dejó mucho para aprender. Fue un año difícil porque interrumpimos mucho el trabajo presencial y nosotros necesitamos constancia. Pero nos adaptamos con mucho ingenio. De todas maneras, lo que más se extraña son los abrazos. Los chicos extrañan los caballos y nosotros extrañamos mucho el día a día, pero creo que de a poco vas consiguiendo una nueva normalidad, con los respectivos protocolos, que nos permitan continuar la mayoría de los tratamientos”, nos cuenta Cataldi sobre la adaptación a los tiempos de cuarentena.

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"En Salta hay un alto nivel de discapacidad entre la población y lamentablemente existen pocos centros terapéuticos que brinden la atención requerida. Elena y su equipo buscan cada día que sus pacientes vivan con alegría y vayan desplegando sus capacidades", describe la nominación a Abanderados, de la Fundación Noble, que recibió en 2013. “La rehabilitación integral de un niño también puede darse en un marco de alegría, libertad y encuentro con la naturaleza. Y de eso se trata: de mejorar la calidad de vida de los demás partiendo siempre desde una mirada positiva”, es una de sus frases de cabecera.

Más información

www.equinoterapiaazul.com.ar 

| (0387) 154074949 | 

Facebook: Fundación Equinoterapia del Azul

Créditos: Robustiano Pinedo (Textos) Javier Corbalán (Fotos) Tadeo Pestaña y Julián González (Video

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