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Vivir, trabajar y estudiar en China, Corea y Japón: experiencias que tenés que conocer si querés viajar

UCASAL organizó una charla donde estudiantes, becarios y trabajadores contaron sus experiencias personales al mudarse a los países asiáticos y dieron recomendaciones para quienes quieran hacerlo.

Argentina 21 de septiembre de 2021 News ArgenChina News ArgenChina
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El pasado jueves 26 de agosto se realizó la charla "Vivir, trabajar y estudiar en China, Corea y Japón", donde los participantes contaron sus experiencias personales al mudarse a los países asiáticos y dieron recomendaciones para quienes quieran hacerlo. La actividad estuvo organizada por la Escuela de Negocios de la Universidad Católica de Salta (UCASAL).

La actividad fue moderada por la periodista Ana Lía Parodi y contó con el apoyo de la Asociación de ex becarios Argentina China (ADEBAC), la Asociación de Argentinos en China (AdeACh) y la Asociación Latinoamericana de Estudios Chinos (ALAECH). Cada uno de los participantes contó su historia de viaje, su relación con China y relató cuáles fueron sus impresiones al llegar.

Los expositores coincidieron en que, al mudarse a estos países ya sea como estudiante o para trabajar, se hace notorio que los universos lingüísticos y culturales son muy diferentes a los de la Argentina. Entre otras cosas, recomendaron estudiar los idiomas locales antes de viajar y, si se está buscando una beca de estudios, tener los papeles listos para las solicitudes en caso de que aparezca una oportunidad.

Además, el objetivo de esta charla fue tender puentes entre experiencias, escuchando qué fue lo fácil o lo difícil al mudarse, y cómo se puede realmente crecer y desarrollarse en lugares donde hasta el aspecto físico llama la atención. 

Experiencias en China

El primero en participar fue Fernando Navarro Trinca, profesor de la Diplomatura en Integración Socioeconómica Asia Pacífico, magíster en Política y Economía China por la Universidad Renmin de la República Popular China y funcionario de la Secretaría General de INTERPOL. Desde China, el experto comentó que uno en Argentina “se ve normal”, no se siente “exótico”, pero que en la otra punta del mundo uno es totalmente exótico.

Es extraordinario estar en Beijing y que te digan ‘¿dónde queda Argentina? Esas experiencias personales brindan un valor agregado al trabajo. Hoy soy diplomático pero también me siento atraído en el sentido de que somos todos tan diversos. Y no debemos callarnos con lo que parecen curiosidades”, opinó.

Luego, reflexionó: “Estando lejos se descubre que uno tiene algún potencial, uno rompe con el estatus quo, con lo cotidiano. Te obliga a aprender, te enfrenta con vos mismo y esa experiencia construye puentes”.

Fernando Navarro

Luego, Esteban Zottele, profesor de la Facultad de Español e Investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA) de la Universidad de Changzhou; representante de la Universidad Veracruzana en China y docente de la Diplomatura Asia-UCASAL, relató: “Hace 20 años empecé a estudiar idioma chino, aunque cuando uno llega al país es mucho más fácil porque se está todo el tiempo en contacto. Decidí venir a estudiar chino un año, dos, y cuando me quise acordar me estaba casando acá en China”.

He sido testigo de los cambios permanentes aquí, principalmente en la mejora de la calidad de vida. Cuando llegué estaban construyendo el subte, que ya está completo; además, hay trenes rápidos con los que podés hacer 300 kilómetros en una hora. Están todas las ciudades muy conectadas. Uno se sorprende con la velocidad en que se realizan las obras de infraestructura”.

Por otro lado, sostuvo: “El conocimiento de la cultura es fundamental, pero es solamente una parte. Porque uno tiene que entender al otro, ponerse en su lugar y lograr una comunicación interna”.

Asimismo, informó que creó la Asociación de Argentinos en China, que tiene información relevante sobre la relación entre ambos países y realiza actividades culturales. Zotelle invitó a cualquier persona que viva en China a contactarse con ellos.

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Por su parte, Pablo Giustetto, profesor adjunto de la Universidad del Suroeste, Chongqinq, China, y director de Relaciones con LATAM del Centro de Cooperación de Chongqinq, habló de su experiencia.

“En 2011 se conocía muy poco respecto a China. Para mí todo comenzó con esta beca en Chongqinq. La ciudad está al sudeste, es una metrópoli enorme que es clave al interior de China. Cada ciudad tiene su encanto particular y lo que hay que destacar de China es la velocidad de crecimiento. Cuando llegué había seis líneas de metro; ahora hay 12. El desarrollo ha beneficiado a los locales y a los extranjeros. Todos los días hay algo nuevo para aprender en China... Es un país tan grande, tan rico y tan diferente según sus zonas. 
Ahora se detuvo el tema de los intercambios en China por la pandemia y la cuarentena. Pero me llamó la atención en estos tiempos las muestras de mucha solidaridad y de donaciones que se ven aquí”.

Una experiencia diferente y más reciente es la de Candelaria Torino, ingeniera UCASAL, exbecaria China University of Mining and Technology. En 2021 iba a viajar a China a estudiar, pero por las circunstancias tuvo que realizar los cursos de forma remota. “Lo raro es que tenía que estudiar a las 2 o a las 4 de la mañana de Argentina porque allá ya era de día. Ahora estamos intentando abrir un centro de cooperación. El profesor de la universidad nos pidió comprometernos a aprender chino y ellos se comprometieron también a hablar español”.

Desde la vereda opuesta: un chino que enseña español

Xu Shuo (Daniel) es director del Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA) de la Universidad de Changzhou. Es chino y, desde el país asiático, compartió mediante videoconferencia su historia: “Empecé a estudiar español en 2004 y después hice un intercambio en una universidad de España. También tuve la oportunidad de trabajar un año en Chile cómo profesor de chino. Ahora estoy estudiando en la UBA. Actualmente estoy trabajando en la universidad de Changzhou, estamos trabajando para tener una relación entre América Latina y el Caribe y China".

"Desde que empecé a estudiar español me interesa mucho conocer la cultura de América Latina, el Caribe y España. Para nosotros conocer un idioma y una cultura diferente y tan lejana es muy difícil", sostuvo.

Daniel explicó las diferencias entre los términos universidad, facultad e institutos, una herramienta fundamental a la hora de solicitar una beca. "La universidad no es tan grande: tenemos 17 institutos, que sería sinónimo de facultades en la Argentina, y luego de eso tenemos facultades. Por ejemplo, yo trabajo en el Instituto de Lenguas Extranjeras la Facultad de Español."

Sobre la ciudad de Changzhou, explicó que está cerca de Shanghái, a una hora de distancia en tren de alta velocidad. Es una zona bastante desarrollada en China, con tiene 15 millones de habitantes. "La ciudad tiene algunas cosas interesantes: por ejemplo, en el sur, la gastronomía, que es dulce o agridulce. Tiene muchos sitios de interés turísticos y tiene una cultura bastante antigua, con más de 3.000 años de historia".

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“El transporte aquí es diverso. Hay cinco aeropuertos en esta zona, a nivel local hay tres estaciones de trenes y se está construyendo uno nuevo. Para estudiar ofrecemos varias carreras, algunas de las cuáles están en inglés, especialmente en ciencia e ingeniería. Para estudiar aquí se puede tener una beca del gobierno, del Instituto Confucio, de la provincia, de las ciudades o también las universidades ofrecen becas propias".

Finalmente, informó: "En ciertos institutos o departamentos de la universidad se puede solicitar para trabajar. En la universidad hoy son bienvenidos porque hay muy pocos extranjeros que quieran trabajar en en China desde que comenzó la pandemia”. 

La Asociación de ex Becarios Argentina-China

Dafne Esteso es magíster en Beijing Normal University, vicepresidenta de ADEBAC e investigadora de CEACh-FSOC-UBA. La vicepresidenta de la comunidad de exbecarios en China contó que llegó “como paracaidista” al país asiático. “Yo ya estaba haciendo una maestría en Relaciones Internacionales y había estudiado Ciencia Política en la Universidad de Buenos Aires, donde siento que el eje de estudios Asia Pacífico no está tan presente. Se tiene una visión más eurocentrista. Pero a mí siempre me pasó de preguntarme qué hay al otro lado del mundo. Con materias optativas que fui haciendo traté de empezar a tener ese tipo de conocimiento, pero siempre me faltaba un poco”.

Luego, Esteso contó que viajó por un período breve a República Checa con una beca. “Ahí me di cuenta que yo quería hacer una experiencia de intercambio y estudiar en otro país por más tiempo. Estaban en ese momento las becas que ofrecía el gobierno de la República Popular China para estudiar idioma, maestría o doctorado”, explicó.

“Al principio China es una sensación de amor-odio porque es un poco fuerte el choque cultural. Somos otra cultura y ese choque a veces cuesta, pero estamos acá para construir esos puentes que no son simples. Es súper complejo y abarca muchas aristas. La construcción de confianza y de relaciones a largo plazo es algo que los chinos valoran un montón y haber tenido algún tipo de contacto previo también lo valoran un montón”.

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En tanto, expresó que en el marco de la Asociación Estratégica Integral entre China y Argentina no están solo las inversiones y lo comercial, sino también la necesidad de que el puente sea completo: que abarque lo blando, el conocimiento entre personas, entre pueblos.

“Cuando volví ya sabía que iba a pasar el resto de mi vida en lo que viene siendo la construcción de estos puentes”, expresó. Luego, comentó que tanto a nivel gubernamental como en empresas se está buscando gente que haya tenido algún tipo de experiencia directa o indirecta con China, no solo por el conocimiento técnico en sí sino por conocer la cultura y cómo tratar con ellos.

Antes de concluir su exposición, Estesso contó: “Ahora (con ADEBAC) estamos cerrando la confección de manual para aplicar a las becas de China que no solo tiene que ver con los pasos, sino también contar lo que un futuro estudiante qué tiene que tener en cuenta a la hora de vivir en China, la velocidad con la que suceden las cosas en China, de un año a otro cómo se transforman las ciudades, las herramientas para moverse... Todo eso cambia, evoluciona constantemente”.

Corea: la historia de María Piñón Pereira Días

Piñón es Magister en Yonsei University Graduate School of International Studies, Seúl. Vive en Bélgica y está casada con un coreano que conoció durante sus estudios en Seúl. Tenía 25 años cuando llegó a Corea, en 2005. Era economista y estaba trabajando en Brasil. Pero tenía el sueño de viajar, de salir de donde estaba: “No sabía exactamente dónde, pero siempre tuve algo de fascinación por la cultura asiática. Conocía algo de Japón porque había estudiado desarrollo económico japonés, coreano y chino, pero eso era todo”.

“Hasta que un compañero me mandó un mail sobre una beca del gobierno coreano. Era la primera vez que abrían la beca y era para personas graduadas en Brasil. En el mail solo había un teléfono y un nombre. Llamé y me dijeron que la posibilidad de aplicar se terminaba al día siguiente, pero me lo extendieron tres días más. Ahí empezó la aventura de conseguir los documentos en un fin de semana que era feriado de carnaval. Los conseguí y fui a San Pablo a llevarlos al consulado coreano. No tuve noticias por meses, hasta que un día recibí una llamada diciéndome que fui seleccionada como becaria y me tocaba ir a Corea”, relató.

“Era el inicio de los smartphones, a finales de agosto del 2005. Empecé las clases con un proyecto y fue el inicio de una gran aventura y una de las experiencias más increíbles, no solo por conocer una nueva cultura sino por conocer nuevas personas para toda la vida. Fue una experiencia de vida aprender cosas de un país que conocía muy poco y conocer gente que tiene la forma de pensar distinta”.

Fue una experiencia que comenzó con las ganas que tenía de irme a otro lado. Si tienen ganas y eso les pasa, no dejen pasar las oportunidades. Nunca dejes de soñar: es la primera cosa que quería decir. Si quieren ir, hay palos en las ruedas, sí, pero es una experiencia increíble.

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En este sentido, se refirió a una traba: el idioma. “El idioma coreano es muy difícil. Yo no sabía ni decir ‘hola’. Sugerencia: si inician estudios en algún lado, primero tienen que aprender por lo menos lo básico del idioma. UCASAL tiene cursos de coreano, está el Centro Cultural Coreano con excelentes cursos."

Luego, habló sobre otras diferencias de aquella cultura: “También está el tema de la comida, que es muy diferente. La comida es fundamental en la cultura coreana, es algo que tengo muy marcado de mi experiencia personal en Corea. Por otro lado, es muy interesante el modo en que los coreanos interactúan con los extranjeros: nosotros somos los exóticos. Siempre me preguntaban quién sos, cuántos años tenés, estás casada... Y es que en Corea tenés que saber la edad del otro para saber cómo le vas a tratar”.

En este sentido, especificó: “Por ejemplo, a una persona que es un año mayor lo tenés que tratar con respeto. Diferente es si tuviera la misma edad o si tiene un año menos. Siempre está la preocupación de saber cómo tratarte, hay una necesidad de situar al otro para poder interactuar. Hay mucha cultura del negocio: los coreanos son negociadores fuertes y hay una necesidad muy fuerte de interactuar. Quieren hablar con vos, quieren conocerte y quieren verte: la imagen es una cosa importante. Entonces, la edad, la imagen y como te presentás son cosas muy importantes en Corea. Y la vida universitaria es absolutamente formal, no es como en Argentina, con jean y remera”.

Japón y China: experiencias comparadas

Julieta Marina Herrera es maestranda en filosofía china por la Universidad de Pekín. Desde que era chica fue apasionada por Asia. En la secundaria tenía una amiga coreana, iba a su casa, compartía costumbres, comida.

"Me encanta la cultura, estudié el idioma coreano. Después también estudié japonés y tenía la idea de estudiar literatura japonesa en Japón, tenía ese sueño de ir y conocer el método tradicional de estudiar allá", comenzó a relatar.

Y detalló: "Ellos ofrecen carreras terciarias, de grado, maestría, perfeccionamiento docente, y tienen una beca para estudiantes avanzados de idioma japonés. Yo hice esto hace casi 10 años y era para estudiantes que hacían carreras relacionadas con la cultura japonesa".

"Pero al final llegué a Japón de una manera medio milagrosa: a través de unos amigos de los padres de mi amiga coreana, conocí a un profesor de literatura japonesa y él y su esposa me invitaron a quedarme en su casa durante un año. Terminé la secundaria, trabajé un tiempo y me fui a la casa de esas personas en una pequeña ciudad. Todos los días viaja a Tokio a tomar clases de idioma japonés. Estar con esa familia fue una experiencia increíble porque implica, primero, aprender un idioma muy rápido, porque ellos no hablaban otro. Además, implica conocer la cultura mucho más rápido y formar un lazo para toda la vida con esas personas que fueron sumamente amables conmigo.

“Japón es un país realmente maravilloso, desde el paisaje, la arquitectura, las personas que son sumamente cordiales y amables. Obviamente también tuvo su aspecto más difícil de conocer: las sociedad japonesa es muy verticalista y jerárquica".

Al igual que otros expositores, Herrare hizo hincapié en la necesidad de aprender el idioma antes de viajar: “Ellos valoran mucho que uno conozca el idioma y es una manera de insertarse”.

Luego, se refirió a su experiencia laboral allí: “Yo trabajé por un tiempo en Japón con visa de estudios. El ritmo de trabajo es muy fuerte, no cortan ni diez minutos para almorzar. Son cosas que para mí, a los 19 años, fueron fascinantes y abrumadores a la vez”.

Julieta Herrera

Según relató, terminada su experiencia de un año regresó a la Argentina, donde estudió filosofía. Luego, tuvo la oportunidad de ir un año a estudiar idioma chino con una beca.

Hay muchas formas de estudiar becado en China. Están las becas que se ofrecen a través de la embajada de China, también están las becas del Ministerio de Educación, el Instituto Confucio. Además uno se puede postular directamente a las universidades chinas, donde piden generalmente ciertos niveles de idioma chino. Hay un examen de certificación de dominio de idioma chino que hace que uno vaya estudiando chino en base a él, porque es el requerimiento para estudiar allá".

Cuando fui a China fue una experiencia muy diferente a mi experiencia en Japón porque viví en un campus universitario con estudiantes universitarios de todo el mundo, no en una casa. Fue increíble la experiencia de conocer gente de todo el mundo y tener amigos en todo el mundo, pero también está el desafío de que uno tiene que salir de los muros del campus para conocer la cultura china”. Y aclaró: “No tuve el nivel de integración que quizás tuve en Japón, pero la experiencia fue fascinante, así que volví a ir a China otra vez por un año pero para hacer materias de carrera universitaria con estudiantes chinos y fue más desafiante".

Finalmente, expresó: “Quizás a alguno le interesa saber las similitudes y diferencias entre un país y otro, pero cada experiencia es distinta. Para mí la sociedad japonesa es un poco más difícil para integrarse que China por esta cuestión verticalista y jerárquica. Son muy reservados, muy cordiales, nunca me sentí discriminada. En el caso de China, la sociedad quizás no es tan verticalista, aunque hay cierta jerarquía pero no está tan marcada. En China es más fácil relacionarse con los pares porque no son tan reservados como los japoneses. Por otro lado, el chino es más curioso sobre los extranjeros: te preguntan más, les llama más la atención. Pero tiene que ver con la curiosidad y una vez que uno entabla relaciones con los chinos son muy hospitalarios”.

Mirá la charla completa:

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