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La escritura en el chino mandarín

Educación Florencia Sartori
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Estamos en la estación sur de trenes de Pekín. Es invierno.. Mi novio se me acerca corriendo y preocupado me dice: “¿me acompañás al baño? El trabajador que se ocupa de la limpieza me dice algo que no entiendo”. Vamos juntos y vemos al hombre, junto a su mujer, ambos con una sonrisa grande. Me muestra la mano. Había escrito en su palma: (¿de qué país?). Con alegría le contesto que éramos de Argentina. 

Mi novio no hablaba una palabra de putonghua, la lengua oficial de la República Popular China; mucho menos podía leerla. ¿Por qué, entonces, el hombre creyó que una persona podría leer una lengua que no entendía de forma oral? Intentaremos acercarnos a una respuesta. 

Es muy difícil precisar con exactitud cuántas lenguas se hablan en la este país. Según la fuente que se consulte, las cifras oscilan entre 236 y 302. La mayoría pertenecen a la familia lingüística sino-tibetana y dentro de esta familia al grupo que se denomina ‘chino’ o ‘lenguas han’. Para poder comparar, el español pertenece a la familia de lenguas romances, dentro de la cual podemos encontrar al portugués, francés y rumano, entre otras. Dentro del linaje sino-tibetana se reconocen trece: gan, hakka, huizhou, jinyu, mandarín, min del norte, min del centro, min del sur, min del este, pu-xian, wu, xiang y yue. Cada una de las cuales, a su vez, tiene muchas variedades. Por ejemplo, las wu se dividen en las del norte y la del sur, que tienen problemas de comprensión entre ambas. La forma de hablar en Shanghai pertenece a este conjunto. Además, en China se hablan el coreano, el manchú, entre otras no sino-tibetanas.

En este contexto de multilingüismo, es una sola lengua la que se considera oficial de todo el Estado chino: el putonghua (también llamada mandarín). Es la utilizada en los actos administrativos o leyes nacionales y también se enseña en la escuela. Fue construida y normada en el contexto social y político de, principalmente, los primeros cincuenta años del siglo XX, al calor de las discusiones y guerras civiles que caracterizaron ese período. Se la eligió y reformó tomando como base la pronunciación de Pekín, es decir, la forma de hablar y estructurar las oraciones de esa ciudad y se la extendió a todo el país. Muchos autores afirman que esto se debe en parte a que el 70% de los chinos que pertenece a la etnia han habla un dialecto del mandarín y a que Pekín es la capital política de RPC. Sin embargo, fue necesario enseñarla en todo el país. Estas medidas se dieron en paralelo a otras que también implementó el gobierno de Mao para simplificar la escritura. Ambas decisiones son consideradas la base de la modernización de la RPC, que se da en la última parte del siglo XX. 

Todos los chinos que hayan pasado por la educación formal, sin importar en qué región de China residan, aprendieron esta lengua y su pronunciación estándar. La pronunciación correcta y precisa es muy valorada. Así, por ejemplo, en el Examen Nacional de Putonghua, que se toma a sujetos altamente escolarizados que quieren ser profesores en universidades pedagógicas, presentadores de radio o televisión y profesionales del entretenimiento, el mayor puntaje está destinado a los ejercicios de pronunciación. 

Ahora bien, a pesar de esto, aun cuando estén hablando en putonghua la pronunciación no es exactamente igual en todas las regiones. ¿O acaso en Argentina todos hablamos igual el español? De hecho, todos podemos reconocer distintos “acentos” dentro de nuestro país: el cordobés, el correntino, el porteño, etc. Esto mismo ocurre en el país asiático: a pesar de estar hablando la misma lengua, es posible que la pronunciación sea tan distinta como la diferencia entre un porteño y un catamarqueño, o aun mayor, entre un porteño y un mexicano. En este contexto, la escritura cobra especial importancia porque al no variar por las distintas formas de pronunciación permite evitar malentendidos. Entonces, es probable que el trabajador de la estación de trenes creyera que lo que mi novio no entendía era su pronunciación del putonghua y, por eso, pensó que con la escritura podría solucionar las dificultades de entendimiento. 

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